Aunque no es una fábrica muy grande, en su momento, hace ya varios años, era la fábrica más grande que había visitado:

Se trata de una harinera.

Da gusto ver que, a pesar de los años, la fábrica sigue estando igual; y es que el hecho de que se encuentre alejada del núcleo urbano, la ha salvado de agresiones externas.

El edificio consta de tres módulos: el central, que era la fábrica en sí, el lateral izquierdo que era la casa de los dueños, y el lateral derecho, que es donde debían dormir los trabajadores o el personal de la casa:


Ambos laterales (en sus pisos superiores), se encuentran parcialmente derrumbados, no así la parte central.




Almacén:


Estas hojas, eran documentos y facturas de la época:


Parte central: planta baja:


Al lado, un semi-sótano: eran las bases de las diversas máquinas que hay en el edificio:


Vista general de la planta baja:








Subimos al primer piso:


Encontramos todo el entramado de maquinaria:




¡qué lío!


El que la parte central de esta fábrica no esté derrumbada, es debido a que las vigas eran mucho más resistentes que las de las casas laterales (de madera):






De la casa de los dueños queda poco. Antaño, era habitual que el dueño tuviera la casa junto a su empresa:






















Subimos a la segunda planta:


encontramos mas maquinaria: da gusto ver tanta cosa, en tan poco espacio, y en tan relativamente buen estado de conservación:


Otro de los detalles que aún han resistido han sido los pequeños garabatos que había hecho algún/os trabajador/es: desde un caballo...


...a una chica:


También había dibujado un coche (de la época), pero esta vez no lo supe encontrar.

Restos del anuncio de una feria (1958) y de un calendario (1960):










Antes de irme, ojeada por la ventana...


Esos días, el ejército español estaba por la zona haciendo maniobras militares: durante el reportaje, diversos helicópteros sobrevolaron la zona:






En tierra, diversos vehículos militares:


Por cierto: menudos helicópteros tiene el ejército. Aquellos días también era habitual ver volar bajo algún caza militar, lo que provocó algún que otro susto a los habitantes de la zona: lástima que eso ya no pude verlo.


¡Menos mal que no se les ocurrió disparar a la fábrica donde yo me encontraba!





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