Jose Antonio es un amigo con el que quedo cada cierto tiempo para ir a comer.

Él, igual que otras personas de mi entorno, no sabía que una de mis aficiones era entrar en edificios abandonados, por eso el día que le mostré las fotografías de este reportaje, no entendía porqué había entrado yo en esta fábrica dedicada a la fabricación de tejas para edificios.


El motivo de su perplejidad, entre otros, era porqué él había trabajado aquí y, desde el 2005 (año en que cerró la fábrica), no había vuelto a saber nada de ella.








Me estuvo comentando cada proceso de fabricación; un proceso que quedó interrumpido cuando la fábrica decidió trasladar toda su producción a otras plantas.












































































Estas son las oficinas: aquí es dónde trabajaba él.

Cerca de cuarenta personas trabajaban en esta empresa; el aviso de cierre fue inmediato y les pilló a todos por sorpresa.








































Agradecimientos a Jose Antonio por la colaboración en este reportaje.





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