España: país con una extensa orografía.
Grandes cuestas y prolongadas bajadas en las que el peligro acecha.
Fraga (Huesca), es una población conocida por su famosa discoteca, pero pocos conocen una tragedia que durante muchos años se ha venido repitiendo.
La Nacional II, una de las carreteras más importantes del país, cruza esta población en la que, hasta el año 2002 (año en que se inauguró la variante), la mayor parte de los vehículos que circulaban por aquí eran camiones.
Su fuerte pendiente (tanto en un extremo como en otro de la población) ha hecho estragos durante todos estos años. Por esta cuesta fueron bastantes los camiones que se quedaron sin frenos, provocando impresionantes accidentes de tráfico en toda la población.
Un cartel en la entrada (viniendo de Lleida) ya nos avisa del porcentaje de su bajada: un 7% en 3 kms.
Este es el primero de los dos carriles de frenada de emergencia que encontramos antes de entrar en la población.
Carriles especiales compuestos por grava, que hace que el camión se quede clavado ahí. Son carriles que se usan únicamente cuando te percatas que tu vehículo se ha quedado sin frenos.
Pocos metros después...
nos metemos de lleno en el tramo final de la pendiente.
Nos situamos en el 3 de enero de 1990: un tráiler cargado de aerosoles se queda sin frenos, a la vez que se incendia, debido a la rozadura de los frenos.
Este es el segundo y último carril de frenada que hay antes de entrar en la población.
Quizá con un tamaño insuficiente y en un estado deplorable como para parar un camión.
El conductor del tráiler, al ver que no puede hacer nada por controlar la situación, salta del camión en plena marcha.
El hotel Sorolla había sido en sus tiempos un lugar de parada para muchos de los conductores que cubrían largas distancias. Es uno de los muchos antiguos hoteles que tenemos en nuestras carreteras, que en su momento tuvieron que reconvertirse en club´s de alterne para poder subsistir.
Justo al lado, se encuentra lo que había sido otra parte del hotel. En sus últimos años, esta parte del edificio se había rehabilitado para albergar unos aparthoteles.
Y fue aquí donde, sin frenos y sin conductor, el camión acabó volcando y estallando.
Si revisamos la geografía del país, veremos que en nuestras carreteras han habido terribles accidentes de tráfico y con más fallecidos, pero en todos los meses en los que trabajé en este reportaje no logré recordar una imagen tan escabrosa como la de los aparthoteles Sorolla: desde que se produjo el accidente (enero de 1990), el edificio permanece completamente calcinado. Es como si el tiempo hubiese querido hacer recordar a toda la gente que pasa por Fraga que allí ocurrió algo terrible.
Y no es el único símbolo de lo que sucedía en Fraga.
La noticia en los periódicos:
Estado en el que quedó el restaurante que había en la planta baja:
El análisis del accidente:
Con el edificio en llamas, siete personas pudieron refugiarse en la azotea. Fueron rescatadas al cabo de media hora.
Luis Ricardo Castejón Pueyo, de 23 años, su mujer, María del Carmen Enfedaque Samper (embarazada de pocos meses), de 31, y la madre de ésta, María del Carmen Samper, de 70, también se encontraban en el edificio. Habían quedado con unos familiares del pueblo para ir a comprar los regalos de Reyes: sus cadáveres calcinados fueron encontrados en uno de los rellanos, a pocos metros de la azotea.
La solidaridad de un pueblo que llevaba años perdiendo vecinos debido a los accidentes de camión:
Vista del antiguo hotel Sorolla, junto a los aparthoteles quemados (izquierda). Al lado, el río Cinca, donde en estos años también han caído algunos camiones:
Diego, cámara de televisión profesional que vive por la zona, estuvo en algunos de los diversos accidentes de camión que han sacudido Fraga (la voz en off que aparece mezclada con las imágenes pertenece a la de un portavoz que describía las características del accidente de los aparthoteles).
El nuevo puerto de Fraga (el del lado oeste, inaugurado en 1996) fue una obra de gran envergadura que sirvió para evitar los accidentes que se producían en las dos fuertes curvas que había en el viejo puerto.
Víctor, un buen amigo mío, es nacido en Fraga. Además, es propietario de un tráiler: conoce perfectamente los peligros de esta travesía.
No me lo pienso dos veces cuando me invita a subir al tráiler, que me vino al dedillo para poder ver cómo actúa un "mastodonte" en un puerto de montaña.
Esta foto, que pertenece a un tramo de la variante (inaugurada en 2002), es donde empieza la subida al puerto (dirección Zaragoza).
Pasado el túnel, la autovía deja de existir para pasar a ser carretera: los camiones más potentes adelantan a los que en ese punto empiezan a agotar fuerzas.
Una práctica que se puede ver muy de tanto en cuanto es la del camionero ansioso por adelantar, que prácticamente se pega al camión de delante para poder adelantarlo una vez el primero se incorpore al carril derecho. Esta acción la pude captar en esta fotografía: el camión de atrás completamente pegado al de delante:
Es en esos momentos cuando existe el riesgo del choque por alcance, como puedes ver en la siguiente fotografía captada por un camionero en el mismo puerto:
-Ten en cuenta que esa subida, con peso, hay que trabajarla y no caer de vueltas; cuando ves a tu izquierda un camión vacío y al frente otro que no sube a mas de 30 km/h, el parón marcha arriba es para destrozar la transmisión o quedarte muerto para el resto de la subida. Esto hace que algunos se vayan al carril izquierdo y corten en seco a otros provocando alcances que si no son muy destructivos, si que son fáciles que ocurran cuando no conoces el puerto, pues estos cambios de carril son muy habituales y la diferencia de velocidad de un camión a otro es bastante destacable a razón de la carga-, me decía J. B. Giménez, camionero de profesión.
Un camión nos adelanta a nosotros: Víctor le hace un par de ráfagas para que dicho camión pueda volver a la derecha con total seguridad: el que un camionero haga ráfagas al camión que lo acaba de adelantar es un acto de seguridad (y de cortesía) para que el que adelanta sepa que su remolque ya ha sobrepasado completamente al adelantado, y pueda volver al carril derecho con total seguridad para él y para todos.
Algunos camiones suben tan lentos que sus conductores optan por advertir, a los que viene por detrás a través de la señal de warning, que el vehículo va a menor velocidad de la permitida, como es el caso de este camión azul: son auténticas luchas de gigantes:
Este vídeo grabado por otro camionero muestra como es la subida al puerto desde dentro de su camión, llegando a poner el camión a 30 km/h en los puntos más inclinados de la pendiente:
Al final de la subida empieza el conocido secano de Los Monegros: un pequeño restaurante abandonado (que más bien parece una choza), una gasolinera abandonada y una prostituta: como si de una carretera de Las Vegas se tratase: este paisaje es el que te encuentras al acabar el puerto.
En ese punto damos la vuelta.
-Hacer un cambio de sentido en esta carretera con un tráiler puede ser un coñazo; una vez me tiré esperando un cuarto de hora para poder dar la vuelta- me dice Víctor mientras vamos mirando los vehículos que vienen en cada sentido.
Afortunadamente, aquél día tan sólo tuvimos que esperar 3 minutos.
Este es el tráiler de Víctor: 40 toneladas en lo alto del puerto.
El viejo puerto de Fraga discurre paralelo al nuevo. Clausurado en 1996 (cuando se inauguró el nuevo), este viejo puerto había registrado también multitud de accidentes de camiones que se habían quedado sin frenos.
40 toneladas es lo que pesa un tráiler cuando está cargado en su totalidad, y 40 toneladas es lo que llevaba este Scania que lleva años abajo, en el barranco.
Es el único vehículo pesado que queda de los innumerables pesados que se accidentaron en Fraga.
En el momento de caer (al parecer, su conductor también pudo saltar del camión al ver que se había quedado sin frenos) transportaba una importante carga de almendras.
La solución inicial que se dijo para poder recuperar la carga fue sacar los sacos de almendras en helicóptero, pero la anécdota la protagonizaron los gitanos (en Fraga hay una comunidad de gitanos), que se organizaron en cadena (desde un camino que accedía al camión y que iba a la carretera) para ir cogiendo toda esa mercancía.
No obstante, otros vecinos del pueblo también fueron a recoger esta mercancía.
Recorrido del barranco por donde cayó el tráiler.
Robaron hasta algunas ruedas.
Algunos seguros de camión cubren la recuperación del camión en caso de caer en un barranco: no era el caso de éste.
-Los de la empresa de este tráiler me dijeron que sacase el vehículo de ahí, y que una vez sacado me pagarían la operación. Les dije que no; que primero me pagasen y luego les sacaba el vehículo- me explicaba Josep Ramón, propietario de una empresa de grúas de la zona (que además ha rescatado diversos camiones atascados en los carriles de frenada de emergencia). -Al final no pagaron y el tráiler se quedó ahí-.
El vehículo quedó cruzado en medio del barranco.
Odio las comparaciones y más cuando mezclas la realidad con la ficción, pero la primera vez que pasé por el viejo puerto y vi a ese Scania no pude evitar acordarme de esta escena de la película Black Dog, realizada en un puerto de montaña:
Josep Ramón también me explicaba de como una vez (hace muchos años) cayó un camión con una carga de la lápices (en el puerto que hay en la otra banda del pueblo, que también está en desuso) y los niños del pueblo fueron veloces a coger lo que pudieron de ese cargamento. Aquel año tuvieron lápices para todo el curso!
Aprovechando que ya estaba abajo, decidí recorrer el barranco para ver si encontraba algún otro vehículo. Había habido muchos accidentes y estaba convencido que tenía que haber alguno más por ahí.
Unas cuantas ruedas pinchadas que fueron tirando ahí...
...y esta batería (que no está en el barranco, pero forma parte del paisaje de basura que podemos encontrar en el viejo puerto) es lo que encontré
además de un pequeño y bonito paisaje que no me esperaba.
Vista de la carretera, arriba del todo.
Una vez recorrido el barranco, decido dar la vuelta, pero esta vez no voy por la parte de abajo: voy por el intermedio del barranco: arriba queda la carretera y abajo el barranco.
No encuentro ningún vehículo, pero si restos de ellos.
También encuentro restos de esqueletos de animales en fila: no es la primera vez que veo algo así: en otro accidente que estuve fotografiando (en otra parte de España) también habían restos de esqueletos de animales que fue dejando un coche mientras iba cayendo por el barranco.
Sin duda, son imágenes inusuales.
Bajo mi punto de vista, uno de los mayores errores que hubo fue construir un nuevo puerto de montaña.
El viejo puerto constaba de dos fortísimas curvas (una a la izquierda y seguidamente otra a la derecha) que hacían que los camiones que bajaban sin frenos chocasen contra alguna de estas curvas, quedándose ahí parados; por una parte, existía el riesgo de que los camiones que chocaban contra la primera curva fuesen a parar al barranco (la segunda curva no era tan peligrosa debido a que ya no bordeaba el barranco) pero aún a riesgo de perder la vida del camionero, el que chocasen contra la primera curva evitaba que los camiones entrasen a la población sin frenos, evitando posibles muertes en plena población de Fraga.
El error vino al construirse el nuevo puerto (1996). Éste era más corto, pero era completamente recto lo que hacía que, si bien en el viejo puerto los camiones sin frenos se accidentaban principalmente en una de las dos curvas debido a que eran los primeros obstáculos que encontraban, en el nuevo puerto, al ser recto, el primer obstáculo que encontraban era la población de Fraga.
Fue todo un error de previsión debido al cuál, en los siguientes años a la construcción del nuevo puerto, la población de Fraga registró un aumento considerable en el número de accidentes de camión.
Sin duda, todo un error de previsión.