En primer plano, la iglesia de San Martín; una de las construcciones más sólidas del pueblo, y que tras la masacre, fue utilizada como hospital.




















Se aprecian perfectamente los agujeros que dejaron los obuses en la bóveda.












Y justo al lado, encontramos el convento de San Rafael (construido en el siglo XVIII), que pertenecía a la Orden religiosa de las Dominicas de San Rafael.

Fue uno de los edificios más dañados.






En esa misma zona, y a pocos metros...


observamos las cuevas que cabaron sus habitantes para protegerse del bombardeo.




Estas otras están en el otro lado de la carretera.



























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