El Baricentro fue la primera superficie comercial que se construyó en España.


Ubicada en la población de Barberà del Vallès (Barcelona), este centro comercial se inauguró en abril de 1980.

La propuesta de construcción de un centro de grandes dimensiones, lejos de la ciudad y con una oferta amplia, suponía una aventura comercial arriesgada y de dudoso resultado por la novedad (en este país) de la fórmula comercial.

A pesar de la incertidumbre, en ese abril de 1980, un hipermercado y 90 comerciantes abrieron allí sus establecimientos, ocupando los 46.000 m2 con los que se inauguraba el centro.


En la primavera de 1992, Baricentro se amplía con 19.800 m2 más de superficie de venta y alcanza las 4.200 plazas de aparcamiento.

En la actualidad, el Baricentro es un centro comercial de referencia en la zona del Vallès.

A pesar de todos estos éxitos, hay un proyecto que no salió adelante. Se trata de su estación de tren.

El lugar que ocupan estos contenedores, era la entrada a la estación de tren de dicho centro comercial.


Bajamos y nos encontramos con esta otra pared que tapa el acceso al vestíbulo. Tan sólo un pequeño agujero (que casi no se aprecia) es testigo de este proyecto que lleva muchos años abandonado.


Esta es la estación:


Nos adentramos con cierta incertidumbre. A los lados, las rampas de acceso al vestíbulo.




Seguimos por los andenes.




Las linternas iluminan la caseta de lo que tenía que haber sido la taquilla de venta de billetes.


El oscuro túnel.




Volvemos para atrás.



y nos topamos de frente con la taquilla del otro andén.


Estamos enfrente de la rampa de acceso al vestíbulo. Subimos.




La entrada al vestíbulo.


La misma foto con flash.


Vista general de la estación.


Esta pared tapa lo que hubiese sido la entrada a la estación (esto es lo que hay si hubiésemos traspasado la pared que sale en la cuarta foto del reportaje).


El vestíbulo es casi inexistente. Una vez llegas ahí hay dos pasillos completamente oscuros: el que va hacia el otro andén y el que va hacia la salida (foto de arriba).

Nos dirigimos al que va al otro andén.


Divisamos la estación desde el vestíbulo. Ahora ya estamos en el otro lado.




La misma foto de arriba con flash.


Paramos en medio de la rampa para mirar otra vez la entrada al túnel.


De nuevo en el andén.

Ni en la estación ni en los andenes había nada: sólo algunos trozos de pared destrozados por los vándalos.

Una visita corta pero interesante.







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